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miércoles, 12 de octubre de 2011

Silencio de Blanca (J. C. Somoza)

Silencio de Blanca ganó el XVIII Premio La sonrisa vertical en enero de 1996.


Siempre el mismo día de la semana, y siempre a la misma hora, Héctor, un solitario y maduro profesor de piano, se reúne con la misteriosa y joven Blanca, y juntos van inventando y escenificando todas las ceremonias que el deseo les ordena celebrar. Héctor, mientras escribe un ensayo sobre Chopin, se recrea, al son de su Nocturnos, en la vivencia de sus sofisticadas creaciones eróticas, en sus transfiguraciones, criaturas imaginadas que su libido convierte en reales, o seres reales, como Elisa, la aplicada alumna que, poco a poco, va cediendo a las perversas insinuaciones del maestro. No obstante, una trivial consulta a una psiquiatra, Verónica, va a trastornar el solitario y ritualizado mundo de Héctor, tan elaboradamente satisfactorio. Y sobre el desorden de las pasiones que Héctor no puede, ni quiere ya, controlar planeará inexorablemente el enigmático silencio de Blanca…

En 1996, esta obra se alzó con el premio "La Sonrisa Vertical", dando a conocer a su autor, y siendo sólo el primero de los múltiples galardones en su exitosa carrera literaria. En este caso, no nos encontramos con una obra erótica corriente, sino con el género indefinido al que nos tiene acostumbrado el autor.

El protagonista, Héctor, profesor de piano vive solitariamente junto a su hermano Lázaro y su música. ¿Solitario? En realidad, Héctor se encuentra rodeado de mujeres: su jóven alumna Elisa, la psicóloga Verónica, y sobre todo la enigmática Blanca... A la primera no debe seducirla, a la segunda no lo desea. A Blanca... ¿qué ocurre con Blanca?

Apoteósico final

domingo, 2 de octubre de 2011

Maravilla en el país de las Alicias (Antonio Altarriba)



"Una mujer bella e inteligente como Penélope, ¿permaneció fiel a Ulises durante tantos años pese al acoso de sus cien jóvenes pretendientes, o se dejó arrastrar por la tentación?

Sabemos cómo transcurrían las noches de Sherezade, pero ¿con qué experiencias nutría la ficción de sus mil y una historias?

Con respecto al doctor Frankenstein, ¿tenía tendencias necrófilas, o compensaba la melancolía de su morboso experimento con la carnalidad mucho más viva de otros placeres?

Y la joven Alicia, ¿pervivió su mundo maravilloso cuando se hizo adulta?, ¿qué prodigios le aguardaban al otro lado del espejo cuando la sensualidad se infiltró en su cuerpo?"

Desde la Grecia homérica, pasando por el lejano Oriente para acabar en la Inglaterra Victoriana, Antonio Altarriba nos brinda cuatro historias clásicas pero reformuladas desde el erotismo.